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Mercedes alumbró con su verso la oscuridad eterna del hombre, el miedo infinito de la humanidad acorralada, cantó a la paz y la igualdad, cantó y contó, y en su canto su cuento y en su cuento la palabra, el verso convertido en esperanza, la solidaridad concebida como un murmullo en el corazón de los pueblos.
El cono sur, en el corazón del horror fascista, en la negra noche de nuestra América Latina, las madres murmuraban al oído de sus hijos “Solo le pido a Dios, que la vida no me sea indiferente si un traidor puede más que unos cuantos.. que esos cuantos no lo olviden fácilmente …”
Desde la Pampa al Altiplano, desde el Río Grande, hasta Tierra del Fuego, como un vendaval, un estruendo, un vozarrón se levantaba junto a los puños de América entera, de la América viva, de la que jamás se rindió “todas las voces todas, todas la manos todas, todas las sangres pueden ser canción en el viento, canta conmigo canta…..
Y cantaron en tu voz todas las voces y en tu esperanza la esperanza de todos, cantamos, reímos y lloramos, con Allende y Víctor Jara, con Violeta Parra, y con Fidel, con Quilapayum y Carlos Puebla… cantamos y gritamos con Bolívar y Martí.
La Pachamama te llama a su lado, es hora de irse, vuela Mercedes junto al cóndor, nosotros enseñaremos tus canciones a otros, y estos se la cantaran a los suyos y así, todas las voces, todas.., seguiremos cantando, riendo y llorando.
Mercedes, Violeta, Víctor, Carlos, Camilo, Salvador, Martí, Bolívar …. habrá tiempo ahí arriba para echar un trago, par la charla pausada, para rasgar el charango.. ya suena la vieja estrofa..
“América esta temblando patrones no más mandar la
guitarra americana peleando aprendió a cantar”
Gracias por tu vida.
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