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Eso es lo que a 1ª vista pensamos los ciudadanos de a pie, cada vez que el tema de la crisis sale a relucir, o sea, que los pensionistas, funcionarios y parados son los únicos que están soportando el peso de la crisis. Pero aunque esos sectores, es cierto, que soportan de forma directa y notoria las medidas que el Sr. ZP esta tomando para corregir los problemas actuales de la economía, no es menos cierto que hay otro sector de esta sociedad que lleva aguantando vela desde hace ya muchos años, por no decir siglos y ese sector no es otro que la población rural y campesina, con las excepciones que justifican toda regla.
En Canarias, desde la época de la conquista colonial española, el sistema que se impuso en esta sociedad fue el que regia en la Castilla colonizadora, o sea, el monárquico absolutista, gracias al cual un grupito de “agraciados listillos” vivió, viven y seguirán viviendo como Rajás, si, por supuesto, no lo evitamos. Con el paso del tiempo ese sistema ha terminado siendo lo que estamos sufriendo en la actualidad, el salvaje capitalismo neoliberal y especulador.
Canarias comenzó su andadura de desarrollo con la agricultura y la ganadería, que, en un principio, solo tenia como objetivo la supervivencia y mas tarde comenzó el cultivo de la caña de azúcar con fines exportadores. Cuando el azúcar comenzó a tener competencia en otras colonias, sobre todo en Sudamérica, se quito la caña y se empezó a cultivar la vid, para obtener los famosos caldos canarios, que llamaron la atención de autores de la talla de William Shakespeare.
Con el vino ocurrió lo mismo que con el azúcar y del vino se pasó a la cochinilla y vuelta a empezar con la cochinilla hasta que la aparición de las anilinas terminó con la cochinilla.
Téngase en cuenta que cada cambio de actividad metía en la miseria a la mayoría de la población de la época, que mayoritariamente eran agricultores y ganaderos pastores y campesinos en general. Esta miseria se solucionaba con la emigración de una parte de la población joven, casi siempre a las colonias de Sudamérica, cosa por otra parte que privaba a los colonizadores porque así poblaban las inmensas tierras de las colonias americanas.
Detrás de la cochinilla vinieron el plátano y el tomate, que en la actualidad están dando los últimos coletazos de su existencia, una vez que las subvenciones que venían de Europa están dejando de venir. Al plátano y al tomate lo han hundido, por una parte, las multinacionales americanas, por otra parte, los propios terratenientes del tomate que se han llevado sus cultivos a Almería y a Marruecos y por último la llegada del Turismo que ha arrasado con los terrenos de cultivo y con los trabajadores agrícolas que han visto mejor futuro trabajando de camarero que trabajando de agricultores y además con menos esfuerzo.
De hace 30 o 40 años acá el turismo se ha convertido en el falso motor de la economía canaria y digo “falso motor” porque nunca he creído que el sector terciario pueda llegar a ser motor de nada en economía y desarrollo.
La entrada de España en la UE está suponiendo la estocada final para el turismo en Canarias. Los precios se han desbocado de tal forma, que ya le resulta mas barata una cerveza a un turista en Alemania, Inglaterra o Escandinavia, que en Canarias.
Con esta realidad, los versos del poeta don Fco. Tarajano, toman vida cuando dicen aquello de:
La Europa que tú me ofreces
Te puedes quedar con ella
No es que yo la desprecie
Es que no me nace el quererla…
A pesar de todo lo dicho, es increíble, que todavía ni uno solo de los partidos en el poder se halla planteado la subsistencia de la población canaria, resucitando, apoyando, potenciando y defendiendo, por encima de cualquier otro interés, que vaya contra los intereses de la mayoría de la población y de Canarias, que sigue siendo el comer y el subsistir, aunque el resto del mundo vuelva a caer en la crisis.
En Europa ya se habla de retirar las subvenciones al plátano y sin subvenciones el plátano no tiene ningún futuro, ante la competencia de los plátanos sudamericanos, que con los salarios que las multinacionales yankis pagan a los agricultores, consiguen unos costos imposibles de igualar en Canarias.
La caída de las subvenciones era de esperar porque no se puede estar viviendo permanente- mente de las limosnas de Europa y esta no puede estar subvencionando permanentemente a un producto, sea el plátano u otro.
Está claro que el futuro de Canarias pasa por una diversificación de su economía, en donde el sector primario tiene que ocupar un protagonismo esencial, aunque eso no le guste a la vieja Europa y que esta debe servir de soporte para el desarrollo de una industria de transformación, en la que el I+D debe jugar un papel importante. De no hacerse así, todo estaría avocado al fracaso más estrepitoso.
Canarias no puede esperar ni un día más para comenzar a caminar por este camino y son los partidos políticos lo que tienen que tomar esta iniciativa. No podemos seguir, elección tras elección, escuchando siempre las mismas promesas, para que después de que juren sus cargos, ver como todo continua de igual forma. ¡Pidiendo limosnas a Europa!
El sector Primario no es la panacea que todo lo soluciona, la potenciación del mismo debe ir acompañada de otras medidas, entre las que hay que destacar una ley de Residencia, porque, si esta no es mala en Haway, tampoco tiene por qué ser mala en Canarias. Las islas no son territo rios continentales, sino que su limitada superficie, obliga a tomar una medida como esta. Si España quiere convertirse en limpiaculos de los jubilados de Europa, ¡allá ella!, pero Canarias no tiene por qué permitir que nos conviertan en lo mismo que ellos quieren ser.
Por ese futuro debemos luchar todos los canarios y todos los que de verdad quieran a Canarias.
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